La cría, la mamífera, la belleza y el líquido amniótico

No recuerdo donde he leído, (las hormonas del embarazo me producen lobotomía permanente de la memoria, hasta el punto que el otro día al abrir el frigorífico me encontré junto a los tomates un montón de cartas sin abrir, en fin…), como iba diciendo, he leído quien sabe donde, que para que tu cría salga preciosa, preciosa, preciosa, debes rodearte de belleza durante el chagall_parisembarazo, hablar mucho con ella y estimular sus sentidos a través de los tuyos. Ser sus ojos. Ser sus oídos. Ser su tacto. Hacerle feliz desde tu felicidad, bella desde tu belleza. Dicho y hecho, he pedido pista y me he lanzado. Empezando por laaaargos paseos por el barrio mientras escuchamos juntas una lista de reproducción que he llamado Tu. Yo te pongo los cascos a ambos lados de mi tripa, comunicados con los míos y le doy al play. Así flotamos. Flotamos madre e hija, escuchando la misma música dentro de tu burbuja de líquido amniótico. Caminando entre árboles, imaginándonos mutuamente. Yo, dibujando esa cara que pondrás al escuchar a Satie y a Gainsbourg o el Álbum Blanco de los Beatles, en tu pequeña cavidad líquida, y tú, imaginando la vida aquí fuera. De esta forma nos hemos hecho groupies de Debussy, de Eddie Veder, de Radiohead o Band of Horses (más el primer álbum), de los Red Hot, de Satie y de Ryukichi Sakamoto. Por supuesto en esta cruzada por la belleza, hemos ido a varias exposiciones casi todas de Chagall, y es que nos ha encantado. Has dado patadas como loca con los frescos de la Ópera de Paris, los Amantes voladores y el Violinista verde (aunque no se llamen así). También hemos tocado otros palos como parques y barrios de modernos. Te he paseado especialmente por la primavera de El Retiro y la soleada Gran Vía. Nos ha encantado recorrer esas calles, cuando aún hay poca gente, mientras te acaricio relatándote la crónica del paseo, que si hemos visto a tal o cual moderno, que si menuda birria de escaparate de H&M, que si mira que mono este mini modelito… Por las tardes, leemos juntas libros y cuentos. Hemos disfrutado mucho el último de Paul Auster, poemas sueltos de Lorca, los cuentos de Las Mil y una Noches, Anna Karénina y por supuesto Romeo y Julieta. (Además de mis tropocientos manuales de maternidad y crianza). Al llegar la noche vemos pelis acurrucadas y nos quedamos dormidas en nuestro sueño para dos, donde un Paul Auster verde flota con su ipod  a todo volumen sobre la Ópera de París, mientras las notas del Arabesque caen como una lluvia de flores en una función secreta y muy privada, para dos personas que se están conociendo.

Acerca de motherland mamífera

Virginia Mosquera Nació en Madrid en 1974. Graduada en CC de la Información, cursó un postgrado de tres años en la Escuela de letras, además de los seminarios “Story” y “TV Series” by Robert McKee. Escritora. Creativa. Guionista. Percusionista y recientemente, madre de dos hijos. En la actualidad trabaja como directora creativa en una agencia de publicidad. A veces, en la ventana, toca el ukelele.
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