La novela romántica y el miedo al parto, todo un clásico que no pasa de moda

El otro día, en mitad del último episodio de Mad Men, me sorprendí diciéndole a mi santo, paraunmomentoporfavor, necesito preguntarte algo muy importante: ¿A quien salvarías en caso de que algo saliera mal en el parto? ¿A la niña o a mi?. Imaginen la cara de mi santo, que junto con un gigantesco Don Drapper en pausa, me miran fijamente desde la realidad, ojipláticos perdidos los dos. Y es que llega un momento tirando para el noveno mes, en el que tu salón se llena de fantasmas y heroínas románticas muriendo en trágicos partos, vistiendo sus mejores batas de parto, seguidas de mucamas que rasgan sábanas y calientan agua sin parar. Mi Gine, Regina se ríe y dice que es sano ponerle volumen a esa voz interior irracional; asegura que ella creció con la frase de su madre escrita en el hipotálamo, aquella que reza, que la muerte pasa tres veces bajo la cama de una parturienta. También dice que eso ya no pasa desde 1950, pero que ese tipo de ideas decimonínicas dormitan en el inconsciente colectivo de las mamíferas embarazadas, de forma que cuando el parto se aproxima, saltan todas las alarmas. ¿Es normal?. Parece que si, a fin de cuentas, es un viaje a lo desconocido y nuestros refereentes culturales nos llevan a imágenes de mujeres sudorosas y abiertas de piernas, gritando como en la matanza de Texas. Esa es la bonita estampa que nos ha regalado la sociedad a las mujeres, otra forma de quitarnos poder. ¿Qué hacer? Como mínimo expresarlo en voz alta, a riesgo de parecer una blandengue, hablarlo, reconocerlo, TENGO MIEDO. Y meterte con cuchillo y tenedor a desenredar los nervios de ese filete mental, para sustituirlo por un poco de lógica. Michel Odent dice que para parir, hay que dejarse llevar, dejar que el cerebro reptiliano se ponga en marcha, ese que se encarga de las funciones y eso no se puede hacer desde el miedo.
Tu cuerpo de mamífera está programado para parir y sabe hacerlo solo. Cuanto más libertad de acción le dejes y menos lo pienses, más fluirá tu propio poder. Tu cuerpo sabe como hacerlo, dale el mando. No dejemos que nos digan que no podemos, cuando nunca lo hemos probado y tengamos fe en nuestra condición de mujeres, si tantas generaciones de madres lo han hecho durante años, al menos, imposible, no debe ser.

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Acerca de motherland mamífera

Virginia Mosquera Nació en Madrid en 1974. Graduada en CC de la Información, cursó un postgrado de tres años en la Escuela de letras, además de los seminarios “Story” y “TV Series” by Robert McKee. Escritora. Creativa. Guionista. Percusionista y recientemente, madre de dos hijos. En la actualidad trabaja como directora creativa en una agencia de publicidad. A veces, en la ventana, toca el ukelele.
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2 respuestas a La novela romántica y el miedo al parto, todo un clásico que no pasa de moda

  1. Mabel dijo:

    Espero ansiosa tu post con el resumen del parto!!!

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