la vuelta a casa, el primer mes o cómo pasar de querer en abstracto a querer en concreto

Sobrevivir al primer mes no es imposible, doy fe, vamos que si yo lo he conseguido, cualquiera puede. Ahora bien, yo me pregunto, ¿porqué nadie te advierte de ello?. Nade te cuenta que cuando sales del hospi con la nena en su reluciente maxi cosi, poniéndole canciones dedicadas en el ipod de un coche, también reluciente, mientras vas contándole que su casa es así y asao, que le has comprado esto y lo otro, y que si su cunita y su sillita y sus docenas de modelitos y muñequitos… Nadie te dice, que lo que sucederá de verdad, es que la nena romperá a llorar en pleno viaje, que el llanto irá en aumento y que para cuando llegues a casa se escuchará en Plaza Castilla, y no se oirá otra cosa más que sus gritos desesperados y te preguntarás, cómo algo tan pequeño puede alcanzar semejante volumen. Y pasará, que cuando quieras presentarle su nueva casa, ella seguirá berreando como una posesa y ese llanto se grabará en tu cabeza los próximos 40 días, porque no oirás otra cosa. Entrarás en la ducha y cuando salgas lo primero que harás será abrir la puerta a ver si llora y llorará. La dejarás en la cuna y cuando quieras empezar a cenar, tenedor en mano, ese llanto te hará salir disparada hacia su cuartito, dejando esa merecido plato de jamón intacto, o peor, el llanto invertido, cuando te aproximas sigilosamente a la cuna y la mueves para comprobar si respira. Por no mencionar las excursiones a urgencias, las llamadas al pediatra, asesora de lactancia, homeópata infantil, incluso vidente para bebes (suspiro). La llegada a casa es todo menos lo que te esperabas, pero eso sí, tampoco sabías que se pudiera querer tanto. Que una cosa es querer en abstracto a tu hija, acariciándote la barriguita mientras imaginas cómo la lotería del ADN diseñará su carita, y otra muy distinta es tenerla en brazos. Querer ese cuerpecito tamaño mini, que te mira con tus propios ojos raptando tu corazón para siempre es con mucho, aunque suene a cliché, lo mejor que te ha pasado en la vida. Y cuando se duerme ese angelito, no te queda otra que reconocer que aunque seas ya miembro honorífico del club de la ojera, nunca pensaste que se pudiera estar tan cansada y ser tan feliz al mismo tiempo.

*diseñitos by Carolina Esteban

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Acerca de motherland mamífera

Virginia Mosquera Nació en Madrid en 1974. Graduada en CC de la Información, cursó un postgrado de tres años en la Escuela de letras, además de los seminarios “Story” y “TV Series” by Robert McKee. Escritora. Creativa. Guionista. Percusionista y recientemente, madre de dos hijos. En la actualidad trabaja como directora creativa en una agencia de publicidad. A veces, en la ventana, toca el ukelele.
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3 respuestas a la vuelta a casa, el primer mes o cómo pasar de querer en abstracto a querer en concreto

  1. Que maravilloso y divertido a la vez….yo si estoy orgullosa por que tu eres lo mejor que me ha pasado en la vida.

  2. corali13 dijo:

    la carita de angelitos adorables y apachurrables cuando duermen los bebes es aquello que te hace hacer borrón y cuenta nueva para seguir para adelante con esta caótica pero maravillosa tarea de madre. bienvenida al club de la ojera.

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