siete semanas y media, una historia de amor, sudor, lágrimas y pañales

Pues sí, han pasado siete semanas y media de arduos y maravillosos días, con sus arduas y maravillosas noches (sobretodo para la mami, que papífero duerme bastante bien, pero eso es otra historia, sin acritud, eh). Pero lo cierto es que no he pasado más de 50 minutos separada de mi nena, ni he podido volver a comer antes de las cinco, ni cortarme mi propio filete. No he dormido del tirón más de dos horas, necesito una Epilady más que Chewbacca y no he dejado ni un solo instante de sentirme la mujer más afortunada del mundo, a pesar del bonito wellcome pack de grietas y mastitis que me esperaba en casa. Lágrimas a parte, he gastado en igual proporción cajas de kleenex que pañales de bebe. Y hemos vivido momentazos estelares como, pónganse en situación, interior noche, yo y mi santo, ojeras como platos, cuando por fin la niña deja de llorar, casi al amanecer, empieza la madre: Guuaaaaaa ¡soy una mala madre!, no la entiendo, no me conoce, llora sin parar, llora más conmigo, grita más que Janis Joplin bla bla bla. En fin siete semanas y media después, sigo sin saber porqué llora, pero se porqué no lloro. No lloro porque creo que poco a poco, noche a noche, susto a susto, he llegado a creer en mis propios instintos, aunque los demás te salgan con lindezas del tipo:“¿no le darás de comer otra vez?”, “te usa como chupete”, ¡¿duermes con ella?!”, “Eso de llevarla en fular… ¿es seguro?”, ¿no tendrá calor, frío o sueño?, ¿o todo a la vez?. Hasta aquí hemos llegado. Hay que ver con que facilidad se opina del hijo ajeno. A nadie se le ocurriría criticar una pésima combinación de complementos de una amiga, suegra o tía a su cara, pero eso sí, el bebe ajeno parece del dominio público, hasta el portero opina, oye, que es gratis. Así que para opinión la mía. Me gusta cantarle temas de Radiohead. Voy a yoga para bebes, la llevo con un fular envuelta contra mi cuerpo, reniego del chupete, del biberón y sobre todo de dejarla llorar y otros métodos de adiestramiento. Sólo quiero abrazar y consolar a mi ser humano favorito, que si llora será por algo y ya nos enteraremos en el próximo episodio. Pero sobre todo, ya no creo que sea una mala madre porque una cosa tengo clara, mi Janis me necesita tanto como yo a ella y tenemos nuestras movidillas, por algo es el espectáculo más grande del mundo. En fin… Continuará…

20120924-164416.jpg

Acerca de motherland mamífera

Virginia Mosquera Nació en Madrid en 1974. Graduada en CC de la Información, cursó un postgrado de tres años en la Escuela de letras, además de los seminarios “Story” y “TV Series” by Robert McKee. Escritora. Creativa. Guionista. Percusionista y recientemente, madre de dos hijos. En la actualidad trabaja como directora creativa en una agencia de publicidad. A veces, en la ventana, toca el ukelele.
Esta entrada fue publicada en CONCILIA COMO SI FUERAS SUECA, CRIANZA MAMÍFERA, EL EMBARAZO, EL PARTO, EL PUERPERIO y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a siete semanas y media, una historia de amor, sudor, lágrimas y pañales

  1. Deo Muñoz dijo:

    Seguro que no eres mala madre sinó que hay que adaptarse a una nueva situación. Si a eso le añadimos que uno de los tres no habla y se comunica por llantos, la dificultad del diálogo aumenta. Además, nadie nace enseñado y lo que a uno le va bien a otro no. Sobre el tema de la tercera opinión, eso es harina de otro costal. Todos opinamos sobre cómo deben hacerse las cosas, para mí las peores opiniones son las que te miran con aire de superioridad y a la vez con lástima cómo diciendo: “pobre, esta no salva la situación ni con un paso a paso”, pero en el fondo da igual lo que diga, tú harás siempre lo que creas mejor, no temas a equivocarte. Te sigo leyendo. Besos.

  2. ayla dijo:

    Aquí otra “mala madre” que ni se acuerda de lo que lloro hace ocho años con su primera hija, dos con su segunda y cinco meses con su tercera. Porque sí, una puede ser mala madre en el postparto de hasta el décimo hijo. Luego nuestros hijos nos hacen ver que para ellos somos la mejor mamá del mundo. Y espera a que te lo diga en voz alta ese día no dejas de sonreír ni dormida.

  3. Si llora por algo será, qué razón tienes y cuantas veces he tenido que escucharme decirlo para dejar de dudar de mi instinto y hacer lo que quiero yo, cogerla en brazos y tratar de consolarla… Y la mayor parte de las veces eso le ayuda

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s