Tu bebé, tu mejor complemento:.

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Hace unos días fue el Día internacional de la Crianza en brazos y como yo crío a mi bebé precisamente en brazos, aunque mi infinita inocencia de primeriza lo pretendía, no he podido escribir este post hasta hoy, que es el Día Internacional del Hambre. Escribiré sobre el Hambre el día del Cáncer de Mama y sobre el Cáncer el Día internacional del Queso de Burgos, porque criar un bebe así supone un ten con ten, que no siempre te permite hacer todo lo que quisieras, pero te da tanto, que compensa. Me explico, cuando tienes a tu hijo todo el día en contacto con tu piel, tu bebé se vuelve una extensión tuya y tu, una suya. Sois un todo. De alguna forma es como volver a estar embarazada. Te descubres a ti misma haciendo lo mismos balanceos y acariciándote aquella tripa imaginaria que ahora es la espalda de tu bebé. Salís a caminar y para ambos, es como antes del parto. El balanceo, tu olor, tu voz y tu respiración, relajan tanto a tu pequeñín que cae dormido según pones un pie en la calle y no se vuelve a despertar hasta que pones el otro en casa, por mucho que te cruces con una manifestación de ambulancias, bomberos e hinchas del Atleti celebrando la victoria. Para eso el fular es una pasada, yo tengo tres, dos elásticos y un Didymos, aunque la mochila, si le sujeta las corvas también es una gozada, y sino que se lo pregunten a mi señor Santo. Además sirve para generar una relación distinta entre Mamateta y Bebéreciénnacido. Para empezar dejas de ser el Planeta Teta, para ampliar la relación con tu bebé. Te reconoce antes y se calma sin necesidad de tirar de teta a todas horas. Ya no eres sólo el restaurante, también eres el paseo, la calma, el viaje, la presencia, la piel, la voz, la seguridad… si las indias, las africanas, las neozelandesas y las noruegas ya lo decían, facilita horrores la lactancia y además te permite hacer muchas otras cosas fuera y dentro de casa. No todo lo que tu quisieras, véase este post, pero oye, tres días más tarde, deprisa y corriendo, pero lo he conseguido, con el plus de mi nena durmiendo sobre mi pecho apaciguando el ritmo de mi respiración, recordándome porqué estoy aquí. Eso si, advierto que cuesta un rato concentrarse en loquesea, porque esa respiración pausada, esa manera de entregarse a tí, esa placidez de su cuerpo contra el tuyo, esa expresión de inocencia embasada al vacío, provocan unas ganas locas de dejarse llevar por tus hormonas y entregarse a la Maternidad abandonándolo todo para echarse a caminar, bebé a la espalda, hecha una loba; y es que la maternidad (o paternidad), es un viaje hacia dentro, el mágico descubrimiento de uno mismo en la existencia de otro. Algo animal y espiritual al mismo tiempo, que le acaba de dar sentido a todo. Un dato precioso, el bebé cuando nace no sabe que es un ser distinto a sus padres. No tiene noción del tiempo, no sabe que hay un luego, ni un cuando, por eso llora como loco, cuando tiene hambre o no te ve, y claro tampoco tiene noción del ego, para él yo y nosotros es lo mismo. Vive en un eterno presente y en fusión con su pequeño entorno, es decir contigo. Piensa que madre, padre e hijo somos lo mismo. ¿No sería maravilloso que todos fuéramos así?. Sería el fin del egoísmo, la guerra, los Leman Bros. y el capitalismo debastador. Hasta que lo averigüe, el recién nacido es la máxima expresión del amor. Así que al “diablo” con las frasecitas del tipo, “este niño tiene muchos brazos”, o “no le cojas que se vicia”, aparquemos el carrito y démonos al vicio de abrazarlos y achucharlos y cogerlos y traerlos y llevarlos puestos, porque hacen juego con todo, y el que lo prueba lo sabe, llevar al bebé pegado a ti, engancha más que Falcon Crest, a fin de cuentas como dice el Buda, todos somos uno.

Foto by Manu Mirat*

Acerca de motherland mamífera

Virginia Mosquera Nació en Madrid en 1974. Graduada en CC de la Información, cursó un postgrado de tres años en la Escuela de letras, además de los seminarios “Story” y “TV Series” by Robert McKee. Escritora. Creativa. Guionista. Percusionista y recientemente, madre de dos hijos. En la actualidad trabaja como directora creativa en una agencia de publicidad. A veces, en la ventana, toca el ukelele.
Esta entrada fue publicada en CONCILIA COMO SI FUERAS SUECA, CRIANZA MAMÍFERA, el bebé tambien es un maímefero, EL PUERPERIO, LA TETA. Guarda el enlace permanente.

13 respuestas a Tu bebé, tu mejor complemento:.

  1. Mabel dijo:

    Esa imagen Decla inocencia envasada al vacío me ha encantado

  2. Gloria dijo:

    Uah, no sabes cómo comparto todo esto! Yo para empezar no tengo cochecito de bebé. Tengo un mclaren para cuando mi hijo de dos años empezó a pesar demasiado para mis escasos 49 kilos. Pero para mi el porteo es la única manera de sobrevivir a esta ciudad-jungla. Ahora, con mi bebé de 2 semanitas he podido volver a gozarlo! Es lo más hermoso! Caminar con él, bailar, compartir el olorcito de las magdalenas de chocolate que cocinamos juntos, su respiración entre mis tetas, su olor rico a leche… Gracias por compartirlo pq a veces me siento un bicho raro en esta ciudad tan pro-carrito último modelo u con tanta mamá suegra y vecina diciendo “lo estás malcriando”. A mi bebé no lo suelto ni para tender la ropa!!!! Un beso bonita! Me encanta to blog!!!

  3. Anónimo dijo:

    leyendote y viendote
    … y aunque la edad ya no me permite repetir ese viaje de la maternidad, me dan muchas ganas de volver a tener otro hijo…. aunque pensandolo y sintiendolo bien, eso de ser abuela es como volver a ser mama pero con mas experiencia.

  4. Es una delicia sentir lo que expresas. El contacto con tu bebe es tan, tan cercano e intimo, alejado de los convencionalismos antiguos, que me encanta.
    Besos

  5. Deo Muñoz dijo:

    No sabes cómo te agradezco la entrada de hoy. Yo soy de las que piensan que quieren tener a su bebé en brazos todo el día. Si mi bebé me reclama, allí estaré yo, al menos hasta que pueda. Esta semana terminé el curso de preparación al parto y la comadrona insistía en que lo mejor para el bebé es sentir a la madre y al padre, la lactancia a demanda y las caricias y los brazos de los progenitores y que no debíamos restringir estos contactos pensando en qué pasará cuando tenga que trabajar. Nos decía que cuando llega el día del tan “temido momento” se resuelve en dos días y mientras tú te has perdido 2 meses de no sentir a tu bebé y él de no sentir a su madre. Así que los problemas (algunos) a enfrentarlos cuando lleguen. Mi suerte es que cuando yo empiece a trabajar, mi bebé estará con su padre, por lo tanto que disfrute de nuestros brazos todo el tiempo que quiera. Si después del tiempo que llevamos luchando porque nazca, lo pasado pasado, ahora ¿voy a ponerle remilgos al hecho de que tenga que estar todo el día con mi bebé en brazos o con la teta fuera?
    Y ahora voy a echarle un ojo a las bandas, que desde que estuve en India y vi a las madres “portando” a sus hijos en ella y pudiendo hacer mil cosas más, pensé que yo lo quería también.
    Besos y disfruta

    • Te recomiendo un libro maravilloso de Carlos González, bésame mucho. El amor y los brazos y los besos son terapéuticos, es la mejor bienvenida que le puedes dar a tu hijo. González te cuenta básicamente que los niños cuando lloran es x algo y que nadie en su sano juicio dejaría llorar a un hermano, amigo o marido sin consolarle, imagínate tu propio hijo!

  6. lamamadetelma dijo:

    Me encanta!

  7. Anónimo dijo:

    Buenos días, soy Sara, hablé contigo en la sala de espera de Nacentia, era para q me pasaras la información del porteo.. Muchas gracias y tenéis un blog muy chulo! Un saludo

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