Aprende de tus hijos: O como encontrarte, cuando todas las personas que has sido hasta ahora salen despavoridas

pic 49

Todo, desde que te levantas hasta que te “acuestas” (allí donde la vida sigue), debe ser descomplicado. Antes podías permitirte el lujo de dudar, ahora no, ahora actúas para bien o para bien, porque en esta nueva vida tuya tampoco cabe la equivocación, y eso pesa como una montaña de granito en la boca del estómago. La maternidad, a diferencia de todo lo que hacías antes, se mide en términos absolutos: vida o muerte, porque en tus brazos al bebé lo sientes como de cristal. Esa preciosa pequeñez sólo te tiene a ti, y tú… tú sólo te tienes a ti, porque todas las personas que has sido hasta ahora han salido despavoridas, y eso puede ser maravilloso y aterrador. Es así, porque nunca antes habías tenido una responsabilidad tan grande, mayor que tú y lo que tu vida entera, incluídos tus sueños, tus discos y tus libros, tus viajes y sus fotos, tus fracasos amorosos y tus páginas en blanco, las anotaciones en los márgenes de tus diarios, tu carrera y tu verdadera vocación, tus tristezas y tus pequeñas victorias, significaban antes de la llegada de tu bebé, (maravilloso y esperado bebé). Cuando el niño nace, todo se recoloca y tú pierdes tu lugar en el mundo. Una mañana te levantas y te das cuenta de que lo has perdido. Y preguntas al portero, a la vecina, a tus amigos, pero nadie sabe decirte donde narices esta tu sitio ahora. Sales a la calle sin lugar en el mundo, con una niña en brazos y una sonrisa que no te cabe en la cara. Y te preguntas quién eres, al pasar delante del escaparate, donde el reflejo de una mujer con un bebé te lanza una respuesta muda que no llegas a comprender del todo. La miras, miras a esa mujer como si fuera un fenómeno atmosférico, hasta que la niña te baja de la nube, con su sonrisa de hada y su necesidad inminente de merendar. Así que te reduces a actuar, porque cuando le toca comer ya no hay tiempo de pensar. Buscas el sitio más cercano y le das el pecho, mientras te dices a ti misma que un día de estos te vas a ir a dar un paseo (de una hora máximo, claro),  a ver si te encuentras, y de paso decides qué hacer con tu vida recién estrenada, mientras tu ángel te mira sabiendo perfectamente, que allí donde está ella, tú eres.

Acerca de motherland mamífera

Virginia Mosquera Nació en Madrid en 1974. Graduada en CC de la Información, cursó un postgrado de tres años en la Escuela de letras, además de los seminarios “Story” y “TV Series” by Robert McKee. Escritora. Creativa. Guionista. Percusionista y recientemente, madre de dos hijos. En la actualidad trabaja como directora creativa en una agencia de publicidad. A veces, en la ventana, toca el ukelele.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Aprende de tus hijos: O como encontrarte, cuando todas las personas que has sido hasta ahora salen despavoridas

  1. FabuMona dijo:

    Realmente hermoso! Acabo de caer por aquí de pura casualidad y de pronto retrocedí 11 años, gracias!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s