padres&hipsters

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Pues sí, nosotros, como cualquier pareja de modernos al final de la treintena (ups que el Papífero ya tiene 40), bueno, pues en la flor de la vida, éramos de los que decíamos que a nosotros los hijos no nos iban a cambiar la vida, que no, que no, que para nada. Nosotros, que estábamos muy bien viajados, como cualquier pareja con inquietudes geográficas (en la flor de la vida), una buena ristra de Lonelyplanets y sellos en el pasaporte, lo teníamos claro, a nosotros no nos iba a pasar. Tras haber visitado Suecia parribaypabajo, incluyendo Gotland (la isla de Bergman y de Pipi Lastrum, también de culto), Finlandia, Alemania, Holanda, Bélgica, Dinamarca y demás países avanzados, donde no sólo hay cambiadores para bebés en casi todos los baños de señoras, también los hay en los de caballeros, decidimos hacernos los suecos y convertirnos en padres molones. (¡Aleluya!, gritó el coro de hipsters). Admirábamos con devoción aquellas parejas de altísimos y rubicundos padres escandinavos, que iban de acapayá, llevando a sus hijos en dispositivos móviles a la espalda para compartir su ocio con ellos. Llamaban especialmente nuestra atención, aquellos progenitores que arrastraban sin apenas esfuerzo a toda su prole en bicis o ciclos de nombre desconocido, y nos encantaba constatar que no había vernissage, sin el ya clásico bebé a la espalda. ¡Qué avanzados, oye!, nos decíamos, admirando el volumen de voz de los niños norteuropeos, especialmente en Suecia, donde el grado de grito de niño, es varios decibelios por debajo de la media de CCM, (centro comercial madrileño). Y claro, inspirados por el Dios de los muebles de Ikea, uno le dijo al otro, cariño tiremos la caja de preservativos y traigamos a este mundo un pequeño sueco, para llevarle a exposiciones en monociclo y a festivales en mochila, incluso a altas horas de la noche, se adaptará a nuestra vida y comeremos perdices todo el rato. (¡Viva!, repitieron los hipsters). Y luego, claro, llega la realidad. Nada que ver con la peli de Bergman que te habías montado. A base de intentarlo, vas aprendiendo que si pones un pie fuera de hora en la calle y se te descabalga su hora de dormir, no hay mochila que valga para domar a tu litle princesita, aunque te hayes en la vernissage del mismísimo Pocoyo, y que como se te ocurra salir en ciclowhatever con la niña y te cruces o más bien, se te cruce un taxista en hora punta, reza todo lo que sepas (incluída la procesión de santos que citó Almodovar cuando le dieron el Oscar), que esto, cariño no es Berlín. (Oooooooo, suspiro del coro). Cuando llegan los niños te das cuenta de que no estás en Kansas anymore. Olvídate de la puntualidad, de peinarte, de los planes minimamente complicados, de las mechas californianas, de la noche en general, de los conciertos, de ver una peli hasta el final, incluso de una conversación hasta el final. Olvídate de las rebajas, de cambiar a la niña el pañal, si eres papífero y vas solo con ella, de los estrenos de tus colegas, de tus colegas en general, de la Palma de Oro en Cannes, de Coachela, de que te sigan llamando esos colegas que ya ni ves, de responder a tiempo los whatsapp, de leer un libro entero o de acabarte el filete, y te lo digo desde aquí, lo más hipster (antes se decía indie), que vas a tener a tiro de piedra, es algún garito moderno que de tarde en tarde, ofrece conciertos para padres con hijos al que, quiensabeporqué, al final, justo ese día, nunca puedes ir. Y así es la vida de aquel par de papíferos que colgaron la lonelyplanet, la barba y la Fender, para subirse a otro tren. Un tren sin paradas que sólo va a mejor y que de aquí a Finalandia, es el Mayor Festival del Mundo. Aquí y en el mismísimo Estocolmo, tu hijo es cabeza de cartel y ahora que estás al otro lado de la fuerza, lo sabes, no hay performance comparable. Compra palomitas y despídete del coro de modernos, (reconozcámoslo, nunca fuimos tan modernos), ahora estás en el país de Oz.

Acerca de motherland mamífera

Virginia Mosquera Nació en Madrid en 1974. Graduada en CC de la Información, cursó un postgrado de tres años en la Escuela de letras, además de los seminarios “Story” y “TV Series” by Robert McKee. Escritora. Creativa. Guionista. Percusionista y recientemente, madre de dos hijos. En la actualidad trabaja como directora creativa en una agencia de publicidad. A veces, en la ventana, toca el ukelele.
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14 respuestas a padres&hipsters

  1. Amén. Jajajajjaajajaja el tema porteo ciertamente da bastante flexibilidad, aunque no hace milagros…. muchas veces alargamos y cuando llega la hora zulú termina cediendo a Morfeo en la mochila. Quizá en otro momento, cuando crezcan un poquito más, será distinto. Hoy por hoy yo descubro los programas de la tele porque cazo alguna conversación de los compañeros de trabajo hablando de nosequé programa que vieron anoche. Libros que no sean de maternidad hace que no leo mucho más de un año… Pero cuando veo pasar el tiempo tan rápido, creo que en unos años añoraré muchísimo esta “newlife”, que en el fondo gusta aunque a veces añore tiempos pasados.

    Un besote mamíferoinformático!

  2. mariel dijo:

    sublime. justo anoche estábamos hablando con mi amado, si podríamos ir a la próxima creamfields con el enano en la mochi… creo que no, no? 😀

  3. Buen artículo.
    Llevo quince años viajando por el mundo, mi mujer vivió en Japón y Puerto Rico, en los 90 quise ser una mezcla de Eddie Vedder, Jack Kerouac y Julio Cortázar y con la madurez pasé a exportar jamones en Chile y mortadela con aceitunas en Líbano para luego pasar al mundo de la consultoría internacional -más de cuello blanco y con menos aromas- pero, en cualquier caso ya con la soga autoimpuesta de chalets acosados (acosado por el vecino, por el perro, por la suegra, por los hierbajos y por los hijos), coches, vacaciones en resorts…
    Guardo las entradas de los chili Peppers, Smashing Pumpkins, Pearl Jam, guardo las revistas de rock, pero lo que no guardo ni un segundo es la felicidad de disfrutar cada segundo con mis hijas, que ya habrá tiempo para volver a los libros de caballerías.
    Gracias
    José Félix

  4. Andreyer dijo:

    Si te refieres a Ingmar Bergman, “su” isla no es Gotland, sino Fårö.

    • mamífera dijo:

      Cierto esque están tan pegaditas que parecen la misma. Abrazo y gracias

    • mamífera dijo:

      Lo se, pero están tan cerquita… Que casi se tocan. Gracias x el dato. Gotland es una isla ideal para viajar con nińos, puedes visitar la casa de Pipi Lastrum y cruzar a Faro, el reino de Bergman. Es plana y un precioso carril bici recorre la isla por la costa. A un lado el Valtico, al otro el pasto y las vacas. Y toda ella apta y lista xa ir con niños. Si no la conoces, te la recomiendo. Abrazomamifero

  5. Heidi dijo:

    Yo pasé de hipster a hippie si lo contamos en términos de duchas a la semana que me podía dar cuando mi chiquita estaba como J. Ahora ya más limpita 🙂
    Como extra… una petición de nueva lectora: podrías regalarnos un “punto y aparte” en los posts? Entiendo que tal vez tu estilo de escritura sea el mega párrafo de una sentada… pero que incomodo de leer es! Si es parte de la personalidad del blog… pues nada, a seguir leyéndote igual 🙂

  6. Anónimo dijo:

    jajaja.muy bueno!!! la ultima edicion de Manduca no hace milagros pero lo llevas pegadito.

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