Caminar y hacer galletas across the universe

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Querida J te has lanzado a caminar y yo, a hacer galletas. Pueden parecer dos hechos aislados, pero están conectados por un hilo invisible como el aroma de vainilla. Después de más de un mes deambulando cogidita de mi mano, te has soltado. Sucedió en clase de yoga, un sitio lleno de niños temerarios, alfombrillas resbaladizas, madres en sospechoso equilibrismo y olor a pachuli, vamos, una hazaña olímpica, que en mi cabeza sigue radiando Jose María García. Solía imaginar que sucedería en casa donde todo es apacible (nos esforzamos en crear el ya clásico “espacio respetado”, todo muy Montessori) pero no, te has pasado por el forro todos los libros de Rebeca Wild y te has lanzado a caminar por el espacio insoldable, perturbador y desconocido, del mundo exterior. Y encima, para descolocar a tu atónita madre, no contenta con andar, te has puesto a seguir la clase, haciendo el saludo al sol, hasta que la profe ha parado de pura estupefacción, para homenajear tu pequeña proeza. Otra lección que me has escrito en la mismísima cara y es que a tu corta edad me has puesto el listón bien alto. Ahora me toca a mí lanzarme a caminar, con el vértigo que da abrir esta burbuja en la que vivimos juntas desde hace 24 meses. Meses llenos de páginas nuevas, milprimeras veces, despertares en brazos, juegos matutinos, trillones de besos, noches en vela y aventuras inimaginables para la especie humana de la que yo provenía. Mi querida hadita, tengo que incorporarme al trabajo (a media jornada) y me cuesta hablar de ello sin que se escape una lágrima, así que voy a escribir de ello, que es más fácil. Además en esta vertiginosa huída hacia adelante, estoy complicándome la vida hasta el infinito. Buscando casa, alquilando la nuestra, buscando mil opciones (nido, madre de día, ludoteca, bbteca, psicoteca, madreteca, abuelateca y millechestecas…), haciéndote el libro de mamá, preprando menús, asegurando la casa, estrenando mi corto y ayudando a los niños del áfrica (literal) y claro, discutiendo con papífero en los ratos libres. Mi propia clase de yoga llena de obstáculos. Lo que ocurre es que yo, a diferencia de ti, me he venido abajo. La cabeza me ha estallado en mil pedazos y he pasado el findesemana metida bajo las sábanas. Así que, HOY inspirada por ti, he decidido sacar la cabeza, simplificar mi vida y ponerme a hacer galletas. He metido todas las decisiones difíciles en un cajón de la cocina hasta nueva orden, en pos de hacerte unas galletas de avena con aroma de vainilla. Y me he sentido fenomenal. Porque no puedo hacerlo todo a la vez. Separarme de tí ya va a ser bastante duro, así que las cosas de una en una. HOY decidido que HOY vamos a jugar y hacer pedorretas y esconder las lágrimas debajo de la alfombra. HOY vamos a comernos las galletas y hacer otra tanda y otra, así, hasta que de pura felicidad, encontremos las dos el valor, para caminar juntas en esto. Tú eres mi héroa, mi gasolina, mi niña preciosa y valiente y nada puede romper esta burbuja en la que vivimos desde que cruzaste el universo montada en una canción de los Beatles. Y aunque mamá tenga que ausentarse por unas horas, (breves, pequeñísimas horas), nuestro amor es y será siempre como el hijo invisible de la vainilla, quizá no se ve, pero inunda la casa. Vamos a demostrarle al mundo que juntas podemos caminar este trecho del camino, porque querido mundo: al final todo siempre sale bien, y si no, es que no era el final, y nos inventamos otro, uno  que nos haga más felices a las dos.
Con amor, con infinito amor de vainilla, mamá.

Dedicado a todas las mamás y papás, que hacen galletas todos los días.

Acerca de motherland mamífera

Virginia Mosquera Nació en Madrid en 1974. Graduada en CC de la Información, cursó un postgrado de tres años en la Escuela de letras, además de los seminarios “Story” y “TV Series” by Robert McKee. Escritora. Creativa. Guionista. Percusionista y recientemente, madre de dos hijos. En la actualidad trabaja como directora creativa en una agencia de publicidad. A veces, en la ventana, toca el ukelele.
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11 respuestas a Caminar y hacer galletas across the universe

  1. Susana dijo:

    Precioso relato y preciosa transformación de las emociones en galletitas de avena con aroma de vainilla.
    Os deseo que el tránsito sea lo más leve posible.
    Un saludo.

  2. gema dijo:

    No te incorpores.
    qué jodía ¿eh?.
    Te lo digo yo que nunca he podido quedarme, ni querido…la verdad.
    No me podía incorporar a media jornada: soy de producción y como las excepciones iban a ser más que la regla, pues nunca me quedé. Ni me ausenté por breves horas. Me ausenté mucho, desde el principio. Pero llegamos a entenderlo las 3: yo y mis niñas. Y qué decir del cuarto en discordia que yo no sé de qué está hecho. Pero esa materia que tiene mi cuarto en discordia es materia de la del inicio del universo. Que es eterna y lo aguanta todo. Ays estos papiferos que son a veces tan poco nombrados..pero a lo que iba, el tiempo que pasamos juntas está muy bien negociado y es lo mejor de lo mejor.
    .Yo encontré gente muy buena que cuidó de mi niña, luego de mis niñas y siempre de mi casa y a veces hasta de mí.
    suerte y ánimo mamífera.

    • mamífera dijo:

      Gracias amiga! Y gracias por estar ahí, ni te imaginas el apoyo que me dais. Abrazo super mami. No me puedo imaginar nada mejor y mas eficaz que una madre producer, jajaja que suerte tiene tu Papífero 😉

  3. nueva en esto dijo:

    mi querida mamifera….te entiendo taaaanto. mi monita tiene 7 preciosos meses y en febrero vuelvo al trabajo.
    Lejos de casa, con reuniones y mil historias a cientos de km. y solo quiero ver la carita de mi fresita al despertar por la manana. Olvidarme de los numeros, los accionistas y las broncas gratuitas

  4. blogdemadre dijo:

    Hasta al dolor nos acostumbramos, por feo que parezca. El primer día, te querrás morir. El segundo, también, el tercero te morirás un poquito menos… ¡Ánimo, amiga!

  5. xulia dijo:

    Como te entiendo, yo empeze a trabajar cuando solo tenia 4 mesistos y medio y por unas horas y fue muuuy dificil. Pero blogdemadre tiene razón cada dia te dolera un poquito menos. Mucho mucho mucho animo!

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