Aire prestado: Una historia de reinserción, conciliación y otras rarezas

DSC_1232DIA UNO

Cuando una mami empieza a trabajar tras su baja maternal deja de respirar. Coge una última bocanada de oxígeno, se tapa la nariz, se aproxima al borde y tras un redoble de tambores, salta zambulléndose de lleno en el mundo laboral.  El aterrizaje no es fácil. Como si te montaras en una cinta de correr que ya está en marcha, el primer paso ya es una carrera. El guión exige que empieces de cero a cien, aunque apenas puedas guardar el equilibrio. Y entras. Entras en una reunión sin calentamiento previo, sintiéndote desentrenada y mal de pelo y con un cuerpo extraño dentro de unos vaqueros demasiado pequeños. Es raro no tener un bebé en brazos, ni nada que justifique tu nuevo cuerpo, es raro que tu bolso pese tan poco y no tener toallas húmedas a mano y es raro sentir como el pecho se te hincha sin venir a cuento. Y ocurre que no entiendes el idioma, ni la prisa, ni porqué después de 40 minutos los demás siguen moviendo los labios cuando tú ya no escuchas nada. A una reunión demasiado larga le sucede otra y otra y lo único extraordinario que te pasa es cuando tus compañeras se emocionan cuando sueltas las primeras lágrimas hablando de tu pequeña. No estás sola. Todas las madres por felices que estemos, llevamos lágrimas dentro. Y también están tus amigas y lectores que te mandan ánimos y el móvil, ese bendito aparato pegado a tu cuerpo, tu nexo con tu vida anterior y el presente instantáneo de tu casa. Miras unas cuantas veces más las fotos que te ha ido mandando tu madre de tu bebita y cuando preguntan, les enseñas sus fotos y das gracias por lo humano que es todo. Finalmente sales para casa sin tiempo de respirar, con el corazón en un puño, el móvil en el otro y apretando el suelo pélvico a morir, porque tu jornada laboral no da para ir al baño. Pero llegas. Llegas a casa tras atravesar el tráfico a lo Speedy Gonzales dejando los semáforos girando sobre sí mismos, mientras la música de los teleñecos suena a todo volumen dentro de tu bólido. Por fin entras por la puerta y esa cara con la que te espera, sentadita en la trona, esa cara que pone al verte, anula el resto del día, afloja los músculos de la mandíbula, la mano que sujeta el bolso y hasta los músculos del suelo pélvico. Las tensiones resbalan hasta el suelo dejando un charco de emociones en la puerta de tu casa, –hasta el día siguiente, te dices y vuelves a respirar, por fin, el aire de tu casa. Abrazas a tu hija que te coge del dedo para que os valláis a jugar inmediatamente. Has sobrevivido bastante bien a tu primer día de jornada laboral. Mañana te llevarás aire prestado.

Acerca de motherland mamífera

Virginia Mosquera Nació en Madrid en 1974. Graduada en CC de la Información, cursó un postgrado de tres años en la Escuela de letras, además de los seminarios “Story” y “TV Series” by Robert McKee. Escritora. Creativa. Guionista. Percusionista y recientemente, madre de dos hijos. En la actualidad trabaja como directora creativa en una agencia de publicidad. A veces, en la ventana, toca el ukelele.
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14 respuestas a Aire prestado: Una historia de reinserción, conciliación y otras rarezas

  1. Feliz año mamífera y mucho, muchísimo ánimo con la vuelta. Como con todos tus post, me siento muy identificada. Besazos!!!

  2. LanenaMalena dijo:

    Querida amiga, después de haber pasado cuatro años de mi reinserción laboral, siento comunicarte que esa sensación de ahogo, asfixia y reencuentro no se pasa nunca!
    Feliz año!!

  3. Mónica dijo:

    Gracias por poner palabras a lo que estoy pasando estos días. Lo que suentes al volver al trabajo es de esas cosas que no te cuentan.

    • mamífera dijo:

      ya NADIE TE CUENTA NADA, jajaja por eso sentí en su día la necesidad de escribir y compartir, porque yo tampoco entendía nada, suerte con la incorporación, no es fácil, pero podemos con todo, ya verás y si no, esque no era el final, abrazo mamífero súper mami

  4. Mercedes dijo:

    Es maravilloso que siempre pongas letra a mis sentimientos…

  5. Patricia dijo:

    Mi hijita tiene este mes ya ocho meses de nacida, y estoy trabajando desde que tenía casi cuatro y los días laborales son tal cual los describes, sólo quieres que vuele el reloj para volver a tu peque, un abrazo mamífero y feliz año!

  6. Elisabet dijo:

    Te busco en Twitter pero no sé cuál tienes!! ¿Tienes? Enhorabuena por el post y feliz 2014!

    Saludos desde Deutschland***
    @cronicgermanic

  7. Olga dijo:

    Es todo tal cual…soy mami desde hace 8 meses e imposible volver a ver las cosas como antes sobre todo en el trabajo. Lo mejor de ir a trabajar es la vuelta, sin lugar a dudas. esas sonrisas cuando llegas,no tienen precio…
    Mil gracias por escribir así y compartirlo

  8. Paula dijo:

    Excelente descripción, mi primer día fue con un llanto en el subte antes de llegar a la oficina. Jamás lo olvidaré. Pero también volver a trabajar me hizo poder re-constituirme como algo más que una teta. Mucha suerte, el tiempo vuela y los abrazos quedan.

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