Imsomnio de una tarde de verano

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Lo que daría por tener tapones para no escucharme a mí misma. En esas deliciosas tardes de junio, cuando la nena se me duerme encima, mientras la suave brisa lleva y trae las voces de los niños de la piscina…, esas deliciosas tardes, mientras la camada duerme plácidamente, justo, cuando estoy a punto de entregarme al más envidiable de los hedonismos conocidos, un batallón de pensamientos pendientes me acorrala con los brazos en jarras. Que si no has reservado aún las vacaciones, que si hay que poner la lavadora de bodys, que si lo del colegio, que si el coche, las multas, las facturas, lo de hacienda… Entonces me planto en mitad del fabuloso circo de las mil y una cosas pendientes y tratando de que se me escuche por encima de mi propia voz, pregunto al infinito: –¿Y YO?. Nadie contesta… un silencio largo y el chapoteo de los niños de la piscina, llenan el vacío de una pregunta sin aparente respuesta. Un instante más y como si no hubiera dicho nada vuelve el batallón con más fuerza, ¿y el verano?, ¿y la pasta?, ¿y hay que hacer la compra, que vas a hacer para cenar, y el seguro?….  Cojo aire y vuelvo a preguntar: –¡¿Y YO?!. El eco rebota en las paredes de mi sorda cabeza. Insisto: –¿cuando voy a poder por ejemplo, leer un libro?, en serio ¿porqué nadie me dijo que ya podría leer?, ¿o escribir? ¿o volver a rodar otro corto?, (me parece escuchar risas de fondo, comprensibles por otro lado, cuando aún no he estrenado el último que rodé… hace la friolera de dos años, vergüenza a parte, pido desde aquí perdón a los damnificados), pero sigo, –¿cuando me quedarán bien los vaqueros?, ¿cuando me llamarán mis amigas de antes para tomar un algo?, ¿cuando no tendré diez listas de cosas pendientes pegadas en post it en la nevera?, ¿cuando me volverá a mirar Papífero como cuando me miraba antes?, ¿cuando me volverán a subir el sueldo?, ¿cuando dormiré una noche entera?,  ¿y estos pelos?, ¿cuando volveré a sentir eso que sentía cuando el Papífero me miraba como me miraba antes?, ¿cuando me podré hacer la pedicura?, ¿o tomarme un café en un café?… y justo cuando parece que la tortura sorda del eco, de tanto golpear las paredes de mi cabeza empieza a noquearme, justo, cuando estoy a puntito de que todo me de igual, porque mi inconsciente se ha subido a una barca en algún punto de la oceanografía del Índico y se está alejando mar adentro con una botella de tequila y las obras completas de Madame Bovary, justo, un niño mete un gol en la piscina de abajo y J se despierta de rebote, diciendo: –¡Mamaaaaaaaá!. Abre los ojos y  el Índico se vacía y la bibliografía de Madame Bovary desaparece de las bibliotecas. El espectáculo de la vida me sonríe con 5 dientes y medio y mi estómago se vuelve pequeñito. –Ñam, ñam, me dice con su voz de angelito. Me levanto con la tripa aún encogida de lo mona que se pone cuando se despierta de la siesta y hago la merienda de forma automática. Abrazo a mi tesoro y con un jet lag de dos años y el esguince que me hice el jueves, me calzo y nos bajamos a la piscina gritando de contento. Al pasar por la nevera pego un post it más en la lista de cosas que hacer. DORMIR.

Acerca de motherland mamífera

Virginia Mosquera Nació en Madrid en 1974. Graduada en CC de la Información, cursó un postgrado de tres años en la Escuela de letras, además de los seminarios “Story” y “TV Series” by Robert McKee. Escritora. Creativa. Guionista. Percusionista y recientemente, madre de dos hijos. En la actualidad trabaja como directora creativa en una agencia de publicidad. A veces, en la ventana, toca el ukelele.
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5 respuestas a Imsomnio de una tarde de verano

  1. Ciber*Mami dijo:

    La pregunta del millón: ¿y yo? Por lo visto si eres mamífera, el YO ya no existe. Si te dijera los libros hambrientos que tengo esperando para ser leídos… Con lo que yo leía.. Y no, las amigas que no son mamíferas ya no cuentan contigo, siempre recibo un: esta semana os vengo a ver… De esto han pasado 3 meses… Un besito mamífera me encantan tus posts!

  2. Mi nena malena dijo:

    Porque siempre apareces en el momento en que mas sola me encuentro, y con un cabreo inmenso dentro de mi, porque me he levantado a las 5 am para ir a trabajar y son las 14.42 y no me deja mi pequeña ni echar una cabezadita? Te vuelvo a leer(suspiro), respiro hondo, 14.43 se me paso el cabreo.
    Sabiendo que lo que yo siento es algo normal y que le pasa por lo menos, a una mama igual que yo en el otro lado del espejo y que no soy tan rara y tan desesperada como me creo. Gracias

  3. que buen post, cuánto me recuerdas a mi cuando después de 2 años y medio consigo sentarme a ver un capitulo de una serie y me paso el capitulo haciendo listas mentales de cosas pendientes…
    eso si…yo he conseguido volver a leer (este mes) agendándome dos días para dormir menos (aun) 🙂

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