El backstage del parto

Backstage-tour-0584Bueno antes de parir, seas primeriza o no, a todas nos va entrando una especie de nervio-emoción-miedo-ganas, que no se puede meter en una sola palabra. Por un lado está el MIEDO, ese desconocido que cambia de cara, que se olvida y se recuerda, tu mejor aliado, tu peor enemigo…, ese que va cambiando de forma y te susurra al oído promesas reversibles para asustarte por las noches, que se espanta de un palmetazo, pero vuelve y vuelve… y por otro está la EMOCIÓN de ver por primera vez la carita de tu bebé, de sentirle en tus brazos, de encontraros el uno en el otro, de nacer como madre, incluso por segunda o tercera vez… Todo eso va a ocurrir el mismo día y en una sucesión de momentos asombrosos e incontrolables que se llama PARTO. Si escribes Dar a luz en el Google de tu cabeza, enseguida aparecen mucamas del s XIX hirviendo agua y rajando sábanas, actrices posmodernas chillando como recién salidas de la pelu y finales a lo Tolstoi (o Disney) literariamente trágicos. Nada de esto es habitual, pero la sombra de la ficción es alargada. Lo normal señorías es que todo vaya bien, que duela lo suyo y que al final acabes de un modo un otro con un precioso bebé en brazos y el suelo pélvico para el arrastre, pero ¿como librarnos de ese inconfesable miedo peludo que nos acecha a todas las madres?. Quizá sería bueno empezar por evitar historias de partos, a toooodas nos encanta contar nuestro parto y la verdad algunas se lo podían guardar en el bolsillo trasero del pantalón. Lo segundo, respirar, confiar en tu propia naturaleza, escucharte y por supuesto asesorarse BIEN, esto es LEER: Yo recomiendo leer mucho, hacer un plan de parto, escoger muy muy bien dónde parir y ponerte en las mejores manos. Para mí son las de Regina Cárdenas y su equipo de Nacentia, alguien que entiende que el parto respetado no es necesariamente sin medicación en un tipi y haciendo cánticos bereberes, sino comprendiendo las sutiles necesidades de cada mujer en cada momento, respetando a la madre y al hijo y tomando las decisiones médicas necesarias y coherentes sobre la marcha. Lo importante es que sientas que pisas terreno firme. Que sepas que te van a escuchar, que no te van a infantilizar y que vas a tener el parto (más o menos) que sientes que debes tener, que no te van a poner oxitocina porque sí, ni cesáreas inexplicables, que vas a hacer piel con piel y que no se llevaran al niño al nido si no quieres. Un parto en el que el protocolo pasa por respetar tus derechos, entendiendo, por tu parte, que se trata de una obra en tres actos. Sabes como empieza y como acaba, pero hay una parte del guión que va a ser pura improvisación: la naturaleza salvaje y mamífera del amor en su más viva expresión. Ensaya. Lee. Prepárate. Dialoga con tus miedos. Repasa tu historia sexual, tu mitología del dolor, el Gran Significado de Dar a Luz. Elige como compañía alguien que no ta vaya a reprimir, (ya sabes que saldrán todo tipo de fluidos/sólidos desagradables de tu cuerpo), que estarás medio desnuda, que mucho público no es tu mejor escenario. Reescribe tu propia historia, relativiza tus expectativas, pasa de la crítica y lánzate a tu Gran Estreno con la tranquilidad de que por mucho que haya que improvisar, si has hecho bien la preproducción, vas a estar magnífica en tu nuevo papel de Madre.

*y si puedes acudir a una de las charlas de Regina en Nacentia mejor que mejor, la verdad son toda una inspiración y como sabes, la teoría siempre es el mejor aliado de la práctica. Hay libros interesantes Carlos Gonzáles, Michel Odent o la Gutman y compañía, pero todo tomado creo yo, desde el sentido común, (para mí un hospital sigue siendo el mejor lugar en el que dar a LUZ, aunque respeto profundamente a las valientes que parís en casa). Suerte compañeras

Acerca de motherland mamífera

Virginia Mosquera Nació en Madrid en 1974. Graduada en CC de la Información, cursó un postgrado de tres años en la Escuela de letras, además de los seminarios “Story” y “TV Series” by Robert McKee. Escritora. Creativa. Guionista. Percusionista y recientemente, madre de dos hijos. En la actualidad trabaja como directora creativa en una agencia de publicidad. A veces, en la ventana, toca el ukelele.
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