Mi muerte espera entre las flores

urlYa está aquí ese primer lunes del año que nos permite sacar los trapos sucios de las navidades y tenderlos al sol para recuperar poco a poco la calma y el sosiego post navideño. Todo esa carga de emociones encuentra su silencio en el invierno, aunque este invierno parezca primavera. Pero sucede… por fin soltamos las riendas de los caballos desbocados. Regresa la rutina y con ella la calma. Y los niños se ordenan y el matrimonio se vuelve a tapar con la colcha de la calma nupcial y los contenedores desbordados de cajas de juguetes se vacían. Este lunes que suele servir de trampolín para nuestro buenos propósitos, amanece con la noticia de la muerte de Bowie y eso lo cambia todo. Es un aleteo sutil que, como todo lo sutil, contiene un tsunami irreprimible. La impermanencia de ser madre y tener 40 años. Bowie se ha muerto para recordarme que debería desempolvar la memoria de años pasados y empezar a vivir como si sólo hubiera un presente, porque la vida te pega un esquinazo repentino, y  todas esas cosas tan graves que nos pasaban, ya no tienen importancia. Voy a tatuarme esta frase: NADA ES TAN GRAVE. Los años pasan y los niños crecen y nosotros nos hacemos más pequeños porque mezclamos la edad con el inmovilismo y entonces de golpe nos hacemos mayores, más mayores de lo que nunca fueron nuestros padres.Vivimos fuera del tiempo, en un eterno futuro que no llega porque lo alejamos nosotros. Hacemos “todo” como puente para alcanzar la siguiente pantalla, y así se nos pasa de largo de la vida. Suelo leer a Thich Nhat Hanh cuando le doy el pecho a mi hijo T para calmar la respiración y hacer las paces con el presente. De ese modo siento que la leche y mi calma van juntas y el niño se duerme más tranquilo. He entendido que fregamos la taza para tomarnos un té, y tomamos el té para ir a trabajar, y trabajamos para salir a comer y el presente se nos escapa entre los dedos como agua sin usar.  Vivimos una cómoda muerte. Nos perdemos todos los días de nuestros hijos, si no somos capaces de disfrutar del momento de dormirles. Nos perdemos su infancia, si no disfrutamos de hacer los deberes con ellos o de leer otra vez el mismo cuento de cada noche, porque eso, precisamente es nuestra vida. La felicidad no se saborea a toro pasado. Se vive o no se vive. Punto.  Las madres nos agobiamos diciendo hasta gastar la frase, que no tenemos tiempo para nosotras, con lo fácil que sería coger todo el tiempo que invertimos en nuestros hijos y hacerlo nuestro. Dejar de agobiarnos por todo lo que nos falta por hacer. Si le doy el pecho a mi hijo durante 40 minutos son 40 minutos míos que voy a disfrutar con él. Si le leo tres veces el mismo cuento lo voy a hacer sólo por el hecho de hacerlo y no como un pasadizo que quiero acelerar a ver si veo una peli, me hago las uñas o arreglo el armario, voy a decir la palabra mágica: DESPUÉS. Después no existe. Vivir par después no es vida. Así que este es mi propósito para este año: Voy a intentar vivirlo. Sin fuegos artificiales. Sin grandes expectativas. Sólo caminado descalza por lo largo y ancho de sus días, viviendo cada instante en un esfuerzo por echar el ancla en el presente para no perderme ni una sola de las tardes de mis hijos, que también son mías. Voy a ser yo siendo todo lo demás. Voy a decirle a la muerte que como a Bowie me espere entre las flores, porque no hay peor muerte que la muerte en vida, querido año nuevo: mi tiempo es mío y no voy a dejar que los hombres grises se lo lleven al reino de las flores. Bueno, lo voy a intentar…images

Acerca de motherland mamífera

Virginia Mosquera Nació en Madrid en 1974. Graduada en CC de la Información, cursó un postgrado de tres años en la Escuela de letras, además de los seminarios “Story” y “TV Series” by Robert McKee. Escritora. Creativa. Guionista. Percusionista y recientemente, madre de dos hijos. En la actualidad trabaja como directora creativa en una agencia de publicidad. A veces, en la ventana, toca el ukelele.
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4 respuestas a Mi muerte espera entre las flores

  1. Enrique,asocia dijo:

    Entiendo como te sientes y como piensas.Las circunstancias de la vida que llevamos,nos atrapan y quedamos inmersos en la vorágine de esta sociedad tan “inhumana”.
    No te pierdas las tardes con tus hijos,pero vive también intensa mente los momentos con tu pareja y con las personas con quien convives.(Seguro que ya lo haces ) pues todos nos necesitamos..
    Abrazos fraternales.

  2. Anónimo dijo:

    Sabias palabras. Gracias!!

  3. immaangles dijo:

    Me ha parecido brutal el post, una reflexión contundente para empezar el nuevo año, un propósito con mayúsculas. Una de las cosas que me han enseñado mis hijos es a vivir incrustada en el ahora, en el cambio del pañal, en el cuento repetido, en hacer la croqueta en la alfombra.. Y a tener un cajón irresuelto del después cada vez más voluminoso.. Pero que cada día pesa menos. Yo me sumo al carro y que en 2016 aprendamos a vivir a plena conciencia!

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