271 días y medio de amor loco

wpid-wp-1436441950530.jpegAmor agotador, delicioso, asfixiante, tierno, expansivo, abrumador… 271 días de aprender a ser cuatro, a simultanear dos mundos, a mantenerles a salvo de ellos mismos, a desdiscutir entre nosotros y a llevar las 6.504 horas de vuelo como una medalla al valor en la solapa del chandal (que por cierto no consigo quitarme), como una de esas monedas de alcóholicos anónimos que rezan: 271 días  limpios, prácticamente entregados a la causa. Una causa deliciosa y exigente con sus días y sobre todo con sus noches, que las costumbres y necesidades del pequeño T (8meses) no tienen nada que ver con las de su hermanísima J (3 años), a la que por cierto adora y viceversa. Las siestas no coinciden, los baños se duplican, las cenas son circenses y la casa podría aterrizar todos los días en modo tornado sobre el país de Oz . Es casi imposible llegar a la noche indemnes. Hace meses que no sentimos los riñones y los brazos ya los quisiera Rambo (ahora todos se duermen en brazos). En todo este tiempo hemos perdido un diente (de leche), rodado por las escaleras, practicado la maniobra de ahogamiento, aplacado rabietas explosivas, sacado cacas con forceps y aspirado todas las piezas de lego para hacerlas desaparecer como si fuera un accidente. Dicen que cuando el bebé cumple 9 meses es el verdadero final del embarazo. Que tras los 9 meses in útero, vienen otras 40 semanas en las que el pequeño termina de hacerse outdoors. (Como no somos Bambi, nacemos a medio hacer. Producto de la evolución del hombre y ponernos a 2 patas, nuestra enorme cabeza ya no cabía entre unas caderas que estrecharon el canal del parto de las hembras de nuestra especie, así que nacemos a medias). En fin, que creo que nos damos por re-paridos y semi graduados en la nueva vida de 4, depre post parto/UVI, incluída, vamos quiero decir, superando lo presente. Estamos agotados, apenas pegamos ojo, nos cruzamos por los pasillos, dormimos en modo trinchera uno con cada cachorro, pero NO les voy a engañar señorías, esto ES el paraíso. Ver como la niña abraza al bebé, le da el pecho a sus muñecas, ayuda con el niño y se hace cargo de  situaciones duras con una sabiduría que no hubiera alcanzado de otra forma, supera todas las expectativas de los manuales de psicología infantil. Además de los placeres de volver a dar el pecho, disfrutar de esa intimidad, ese silencio, ese olor, esa conexión, esa ternura, esas primeras risotadas, mientras tu hija hace lo mismo con su muñeca de trapo… Volver a degustar todas esas primeras cosas maravillosas sabiendo lo que viene después. Verles jugar, revolcarse y reír, hacer el bollo en una amalgama de brazos, pies y risas, todo al borde de la hecatombe y  el trapecismo, apunto de aplastarse, abrirse la crisma, arañarse, besarse, colapsasarse y abrazarse al mismo tiempo, es la esencia de una felicidad en auténtico Stereo Dolby Surround. Quizá no volvamos a hablar entre nosotros hasta que tengan 14 años. Quizá no volvamos a ver a nuestros amigos hasta los Juegos Olímpicos de Madrid. Pero eso sí, soñamos con la noche loca que nos dejen ver una peli (no cuenta Disney), sin que haya que pasear niños en brazos, discutir en el intermedio o caer como soldados derrotados sobre el viscoelástico sin posibilidad de resucitar al tercer día.

Acerca de motherland mamífera

Virginia Mosquera Nació en Madrid en 1974. Graduada en CC de la Información, cursó un postgrado de tres años en la Escuela de letras, además de los seminarios “Story” y “TV Series” by Robert McKee. Escritora. Creativa. Guionista. Percusionista y recientemente, madre de dos hijos. En la actualidad trabaja como directora creativa en una agencia de publicidad. A veces, en la ventana, toca el ukelele.
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4 respuestas a 271 días y medio de amor loco

  1. Pola dijo:

    Ahí estamos en la misma dulce batalla y criandolos de forma muy similar, la que agota tanto pero reconforta hasta el infinito. Que nos quiten lo bailao, nunca podrán decirnos que no disfrutamos de nuestros hijos…las huellas quedan en los brazos y en la piel. Un consejo: si puedes haz yoga con ellos, o inténtalo..tb sirve y sentirás de nuevo que tienes un cuerpo, algo machacado pero es el tuyo. Sabes? Yo tb cuento los días, en esta vida a 4 llevamos inmersos 178 dias. Me ganas x poco. Abrazo mamifera!!

  2. Genial post…em has recordado a esos primeros largos meses con dos 🙂

  3. immaangles dijo:

    Me he sentido muy identificada con todo lo que cuentas ya que en casa también somos 4, y los peques tienen 26 meses y 9 meses… Jamás había estado tan agotada… Ni me había sentido tan feliz. Sólo remarcar, de lo que relatas, lo maravilloso que es verlos interactuando, jugando, riendo juntos… Que el mayor te pregunte por la hermanita cuando no viene a recogerlo a la guarde, o la cara de la peque cuando ve al hermano… Eso lo vale todo! Enhorabuena!!

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