enfermeras buenas y enfermeras diabólicas

imagesNada, que no me quito el cartel de primeriza. (Me cuelga del cuello junto el de: we are open 24h). Pero ahora soy primeriza de dos y sigo cometiendo los mismos primeros errores de toda primeriza. Empiezo a sospechar que con hijos siempre se es. En fin, que nos hemos ido a vacunar y, por ahorrar en paseos y atascos y unificar criterios, se me ha ocurrido pinchar a los dos juntos al centro de vacunación del General Oraa. Y, señorías, ha sido una pésima experiencia. Lo primero que me ha soltado una enfermera del antiguo régimen es que “eso” (y con “eso” me refiero a dar de mamar) no se hace aquí, que hay una sala para “eso” (dar de mamar a mi bebé), fuera, allí donde no pueda incomodar a nadie, cerca de Mordor. No soy una fundamentalista, pero muy educadamente, le he explicado, que es que soy de Marte y en mi planeta a los niños les damos de mamar hasta los dos años, que nuestra asociación de pediatría lo recomienda y lo hacemos a menudo, muchas, famosas marcianas incluidas, que me perdone, pero no sabía que “aquí” estaba mal visto alimentar a tu hijo de la forma más óptima, que es como dicta mi naturaleza. Me excuso educadamente, pero sigo dando de mamar, teniendo en cuenta que no hay nadie más en la sala y busco un pañuelo para taparme, excusándome porque no pensaba que pudiera incomodar a ningún terrestre. La tía me pone cara de póker. Me indica que me acerque con el bebé. Saca las tres agujas y elevando el tono hasta el de todos los dictadores de este mundo, desde su posición de sargenta de la clínica de general Oraa, empieza a dar órdenes como si estuviera dirigiendo la evacuación del Titanic. –¡Coja al niño!, ¡sujétele!, (El niño claro, se acojona).– ¡Verá que se pone a dar patadas, sujétele bien señora, por dios, con fuerzas!. Al niño no le ha pinchado y ya está llorando como un loco. Me voy a levantar  y se la clava la muy perra. Parecía Glen Close persiguiendo al señor Douglas, la misma saña, la misma cara de sádica. –¡Que lo coja le digo!. –Oiga mire, le respondo, ¿no ve que el pequeño está sufriendo?. –Todos lloran, me suelta desde el fondo de su área cavernosa. Por no empeorarlo, le abrazo, le beso y le digo a la bruja del Este. –Pínchele la última por favor y nos vamos. Cojo a mi pequeño mar de lágrimas y le beso y le acurruco y como el pequeño busca el pecho, ahí mismo le pongo al pecho mientras mi pequeña (le hermana mayor) se me agarra a la pierna como diciendo yo ahora paso. –Ahora tu, dice la bruja. Y yo le respondo que le va a vacunar la otra enfermera, la buena, la rubia, la que está a su lado, si no le importa, porque no va a poner sus manazas encima de ningún otro hijo mío, ya se hunda el Titanic. Le hecho una perorata sobre donde acaba y empieza la libertad de cada uno, citando a Eric From, a DR Sears y al Presidente de la Asociación Española de Pediatría, que resulta que es mi pediatra, y me voy con mi teta fuera, como si fuera la libertad guiando al pueblo,me monto en mi barca y me voy con Delacroix escuchando a los Sex Pistols y diciendo a contraluz: “A Dios pongo por testigo que en cuanto llegue a casa voy a escribir un post, que te vas a cagar bruja maldita, no vas a volver a tratar a otra madre así, vete a infantilizar al tío que te paga, ah que soy yo, pues eso, que se nos trate con RESPETO señorías, una palabra que debería sujetar la vida de cada ser humano, empezando por su infancia”.

Acerca de motherland mom

Virginia Mosquera Nació en Madrid en 1974. Graduada en CC de la Información, cursó un postgrado de tres años en la Escuela de letras, además de los seminarios “Story” y “TV Series” by Robert McKee. Escritora. Creativa. Guionista. Percusionista y recientemente, madre de dos hijos. En la actualidad trabaja como directora creativa en una agencia de publicidad. A veces, en la ventana, toca el ukelele.
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3 respuestas a enfermeras buenas y enfermeras diabólicas

  1. Ay, cómo me suena lo que has contado. Qué poca sensibilidad tienen algunos profesionales del a salud…

  2. Carolina López Moya dijo:

    Ponle una reclamación, es la única forma de que estas cosas dejen una huella. Una enfermera con esa mentalidad no debería estar trabajando.

  3. Querida Mamífera,

    Me encanta como escribes y tu valor para hacerlo. Gracias! Tus palabras me han fortalecido en mi lucha mamífera en mi isla (Santa Cruz en Galápagos) y esto de ser mamá y seguir mis sueños. Parte de eso es escribir, y aunque solo en inglés por ahora, será en español también. Te comparto porque has sido recomendada en mis links. Acabo de empezar porque yo también necesitaba un espacio para poner todo esto que me pasa y mis ideas en algún lugar que no sea solo mi cabeza y mi diario. Aunque no de maternidad específicamente, sí con mucho de esto de ser mujer y de la humanidad evolucionando para que nos aceptemos como mamíferos que somos y tratemos la maternidad con la valentía y el amor que debería ser.

    Te invito a ver el último artículo (en inglés) donde te recomiendo:

    http://evolvingblueplanet.com/talking-about-revolution-in-human-evolution/

    Y cuando tengas una idea relacionada a esto de la evolución humana, y de ejemplos de nuestra evolución (tú misma creo eres uno de esos ejemplos), o algo que se te ocurra compartir, me encantaría tener tus palabras aquí. En español está bien. Cuando quieras, como quieras estás invitadísima a escribir para “Evolving Blue Planet” (Planeta Azul Evolucionando).

    Mucho amor y que sigas compartiendo tus palabras siempre.

    Karina

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