Un paseo a la Radio

Suena el despertador. No sabes ni que hora es, porque has pasado la noche con dos niños, como dos fardos tumbados sobre tu cuerpo. Te duchas mientras un fugaz pensamiento atraviesa el chorro de agua: “creo que no cargué el móvil anoche, de hecho ni lo saqué del bolso”, un triunfo para la vida cotidiana muy poco práctico para llegar al otro lado de la ciudad a tiempo. Te vistes para dar buena impresión y te plantas en la A1 con un café en un termo que no se cierra y 6% de batería en el teléfono. La siempre entusiasta voz del GPS de tu teléfono, te va llevando como si fueras un títere tirado de la cuerda. –¿Y qué les vas a decir?– te preguntas en el momento justo en el que te pasas la salida de la autopista y el smartphone se queda frito. Tu nivel de exigencia para esta mañana ha quedado reducido a “llegar”, ni siquiera a tiempo, sólo “llegar”.

Pero sigues y milagrosamente te das cuenta de que hay algo al borde de la carretera que se llama “señales”. Te dejas llevar casi instintivamente de forma analógica a tu destino. Después de preguntar a seis personas y cambiar tres veces de dirección, con el café aún intacto, acabas llegando a la puerta donde te han reservado un sitio, nada más y nada menos que en Radio nacional. La misma radio en la que tu madre ganó un premio cuando era pequeña,  la misma que escuchas cada mañana. Y hoy estás ahí dentro del aparatito ese que escupe las palabras y suelta las canciones. La magia de la radio.

Se lo has dicho a poca gente quizá porque no te da la vida, quizá porque de alguna forma sientes, que estar aquí es suficiente. Que te sientan y te pongan los cascos es suficiente. Que te digan lo mucho que les ha gustado tu libro y comprobar por los post-its que efectivamente lo han incluso subrayado, leer los tuits de la gente en directo desborda expectativas.

Les gusta eso de que vas a hacer el gran spoiler de la maternidad, y también lo de que los padres son las nuevas madres, entienden que hace años que no duermes y tus lecturas van del dalsy al apiretal, y ríen al escuchar que ser jefe está sobrevalorado.

–Hace mucho que no me reía tanto con un libro– eso lo dice ella, la periodista. –No me imaginaba que la maternidad fuera tan cañera, eso lo dice él. –Ni tan bonita, añade ella con su melena lacia a sus escasos 27 años, me has echo plantearme cosas. –No somos padres, pero nos ha llegado, nos ha llegado de verdad. Eso lo dicen los dos. Y lo que yo siento, según me pongo los cascos, mirando los tuits de las madres en directo, que aseguran que en mi libro se ven retratadas como espejos, es que, la que he llegado de verdad a algún sitio soy yo, no hay mejor lugar para un escritor que el corazón del que generosamente te lee.

Autor: Virginia Mosquera. TítuloMotherlandEditorial: La esfera de libros. VentaAmazonFnac y Casa del libro

Acerca de motherland mamífera

Virginia Mosquera Nació en Madrid en 1974. Graduada en CC de la Información, cursó un postgrado de tres años en la Escuela de letras, además de los seminarios “Story” y “TV Series” by Robert McKee. Escritora. Creativa. Guionista. Percusionista y recientemente, madre de dos hijos. En la actualidad trabaja como directora creativa en una agencia de publicidad. A veces, en la ventana, toca el ukelele.
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Una respuesta a Un paseo a la Radio

  1. Alicia dijo:

    Espectacular

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