Hoy es el día de la niña (que llevas dentro)

0f07cadc751b8878187d7bf1ff32c2deA todas esas niñas que fuimos, que somos, que nos descubrimos a veces, sí, porqué no, vamos a reconocerlo, compitiendo con nuestros hijos. Niñas grandes cuidando de niños pequeños, que a veces, sí venga, vamos a decirlo, no hay quien aguante. Venga, un pelín de sinceridad, asiente conmigo, no hace falta que lo digas en alto, es sólo un pensamiento fugaz. Les adoramos, daríamos la vida por ellos, son, con mucho, lo mejor que nos ha pasado, pero a veces te quedas con ganas de decirles: “joooooooo, déjame jugar un ratito a mis cosas”. No pasa nada, no eres peor madre, y hoy es una excusa tan buena como cualquiera otra para ese merecido un homenaje a nuestra niña interior. Esa que quiso ir de compras en lugar de al parque de bolas, pedir tataki de atún en lugar de croquetas de pollo, salir a correr en lugar de correr para ponerle la ropa por la mañana, dormir del tirón en lugar de con ellos encima, ver Juego de tronos en lugar de la Patrulla canina y llevar, a ser posible, un día, la camisa sin unas manitas estampadas color chocolate. Sí,  querida niña interior, te mereces un aplauso, te entiendo TANTO. Y esto aunque no suene es un aplauso de palabras, un baño de amor, ¿lo escuchas?, pues te lo mereces porque deberías darte un mensaje, hacerte ese corte de pelo, unas uñas moradas y unas botas nuevas (una mujer nunca tiene demasiadas botas). Un aplauso porque te vendría de perlas, dormir un día hasta las 12, salir con tus amigas, leer un libro hasta el final, ir al concierto de Arcade Fire, ver Blade Runner o brindar bajo las estrellas del cielo de Madrid que esta noche dan 20º y tu santo está que cruje. Sí, un aplauso especial, básicamente porque por mucho que darías un brazo por ese masaje de riñones o esa cena con amigas en modo despiece, hoy, al final, hay extra-escolares, tutoría del cole, has comprado filetes para la cena y en fin, que, como cada noche, les leerás un cuento y te quedarás previsiblemente dormida, abrazada a  tu muñeca favorita, el amor de tu vida, tu hija, tu hijo… porque hasta que no inventen las vitaminas para madres, y teniendo en cuenta el histórico de tu comportamiento, no creo que des para más.

(suspiras)

A cada una de nuestras niñas interiores, mi más sincero homenaje os merecéis, como mínimo, un aplauso ( incluso porqué no, esas entradas para ver Arcade Fire).

Desde la maternidad, feliz día de la niña.

 

Acerca de motherland mamífera

Virginia Mosquera Nació en Madrid en 1974. Graduada en CC de la Información, cursó un postgrado de tres años en la Escuela de letras, además de los seminarios “Story” y “TV Series” by Robert McKee. Escritora. Creativa. Guionista. Percusionista y recientemente, madre de dos hijos. En la actualidad trabaja como directora creativa en una agencia de publicidad. A veces, en la ventana, toca el ukelele.
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